miércoles, septiembre 21, 2005



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Corría lentamente el inicio del 2002 cuando recibí una extraña llamada en mi entonces departamento de Coapa, D.F., para invitarme a proponer un proyecto y asistir a una junta dónde me iba codear con un notable grupo de creadores, la crema de artistas y gente de la política de la localidad de Coatepec y culturosos del estado de Veracruz, quiénes llevaban reuniéndose algunas veces para consolidar lo que fuera el primer festival Coatepec San Jerónimo. No podía dejar pasar la oportunidad, y acepté más por morbo que por interés del menú.

En aquel entonces, en algunos sectores de la Ciudad se desató una polémica de que si sí o sino era cierto el motivo de la celebración de los 300 años de la traza urbana del sitio dónde crecí y después de algunos años, por azares del destino, me encuentro de nuevo.

También en ese año mucha gente pensó, y unos aún mantienen la misma posición, que tal vez era solo un invento cultural o pretexto artístico para hacer un festival institucional aprovechando las bondades de la mano de obra de arte y su valor económico, dado a la estrategia de que en Xalapa existen algunas escuelas de artes, las cuales generan estudiantes para sacar su servicio social y que se podrían agregar al proyecto – esto vendría siendo un factor denominador en cualquier lugar.

Al igual se rumoraba que el hecho de realizarse en el mes de septiembre, momento en que las fechas cayeran justo a la par con las fiestas patronales de la Ciudad dónde se venera al mismísimo patrón del pueblo, era para que los fieles parroquianos se “culturicen”. Será que de ahí salio el eslogan sin sentido que utilizan ahora: dónde la religión y la tradición se hacen cultura?.

De aquella aburrida junta salí con un par de teléfonos para después llamar y volver a presentar el proyecto que les propuse en ese entonces, el cual consistía en convocar a la sociedad y a los fotógrafos a un concurso abordando temas locales, para exponer unas fotos arriba de los puestos del mercado municipal de Coatepec.

Esta idea entre el notable grupo fue recibida como inaceptable y hasta grosera, ya que en aquella reunión la mayoría navegaba con la noción de las grandes y majestuosas tardes de piano en la catedral o con los maravillosos recitales de poesía dónde se juntan las señoras nostálgicas a recordar sus amoríos de juventud pueblerina.

Muy pocos creyeron que fuera necesario colgar unas fotos en el sucio mercado, al que asisten más de 3mil personas al día.

También no fue fácil convencer a mis entonces compañeros de grupo –fácil nunca lo fue- del potencial del proyecto, hasta que meses después con la necedad encima como siempre y buscando maneras viables para realizar ese “raro proyecto” me tope con mr. Gómez o como se llame, en un intermedio de mis clases de arte urbano en el cenart, para explicarle mi idea y bla, bla, bla. quién se mostró entusiasta y me rolo el dato de una beca que convocaba el inba y cenart, a lo cual tiempo después se ajusto, se delimito el show y todo lo que implica la realización para ejecutarlo, y nos dieron la rebeka.

Por fortuna, el project se realizo por mayo del 2003 contando con una buena participación de la comunidad y un final feliz, actualmente se expone la muestra de fotos en Chiapas.

El próximo sábado inicia el cuarto festival, el cual pese a su dirección y organización cuenta con un sub_grupo de producción? bien conformado. Algo de lo rescatable de la programación puede ser una intervención con esculturas de bambú en el parque central y la inauguración de una exposición de grabados y apertura de “La Ceiba Gráfica”, lo que fuera la hacienda de la Orduña.

Ojala que pronto la participación municipal sea mayor y apoye a este tipo de eventos apostando a más calidad y propuestas desde intereses culturales y turísticos, y no desde los tradicionales folklorismos políticos, que más que una identidad local (si eso es lo que quieren) generan un claro retroceso cultural.

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